Equipo de Ear Care realizando screenings

Audífonos, sonrisas y reportes

Screenings en colegio Mahendra Bhrikuti
Screenings en colegio Mahendra Bhrikuti

Si la semana pasada hablaba de las proyecciones educativas que Ear Care Nepal realiza en los colegios, en esta os voy a contar cómo es la otra actividad principal durante esas visitas, los screenings.

En los screenings, preparábamos una clase con todo el material necesario para que tanto parte del equipo fijo de Ear Care Nepal como los voluntarios profesionales de la medicina, pudiesen auscultar a la mayor cantidad posible de alumnos y volcarlo todo a un informe para posterior análisis. De ahí, se detectan posibles lesiones y alumnos a los que recomiendan y proponen operar.

A día de hoy, la cifra de alumnos revisados en los diferentes colegios, especialmente de la región de Kathmandú, supera los 50.000. Algo extraordinario para una ONG como Ear Care Nepal tan limitada en recursos pero con una motivación y buen hacer tremendos.

Siguiendo con la experiencia vivida en Mahendra Bhrikuti, en Lalitpur, junto con la dirección, profesorado y algunos de los alumnos, fuimos organizando a las diferentes clases y generaciones que esperaban en la entrada, formando filas, bromeando entre ellos, cuchicheando divertidos, y a los que íbamos llamando poco a poco para revisarles ambos oídos realizando una audiometría y una exploración.

Equipo de Ear Care realizando screenings
Equipo de Ear Care realizando screenings

Donde más dificultad podíamos encontrarnos era con los más pequeños, por supuesto, pero contábamos siempre con alumnos más veteranos que se encargaban de cuidarles y mantenerles distraídos mientras esperaban su turno.

Aún hoy en día, al volver a echar un ojo a las fotos, no me dejan de sorprender las constantes sonrisas de los alumnos, su amabilidad y su curiosidad por saber quien era y de donde venía, y en el caso de los que se atrevían a entablar conversación, sus palabras de agradecimiento.

Recuerdo ser muy curioso de niño, muy despreocupado o mejor dicho confiado y muy hablador. Recuerdo también que cualquier visita externa a la escuela era todo un acontecimiento que nos propulsaba como un cohete al inmenso espacio exterior, a lo desconocido fuera de nuestra rutina diaria.

Jóvenes alumnos esperando turno para el screening
Jóvenes alumnos esperando turno para el screening

En la visita a Mahendra y a otros colegios de Nepal vi reflejada esa misma curiosidad ante alguien nuevo, esa confianza a pesar del desconocimiento, y una inmensa gratitud.

Quizás hace mucho que no me acerco a un colegio en mi pueblo pero tengo la impresión de que aquí hemos perdido en parte esa inocencia.

Me viene a la cabeza el trabajo tan genial que ha realizado el equipo directivo en Elejabarri del barrio de Rekalde de Bilbao (a quienes conocí colaborando desde mi anterior empresa Binary Soul) para crear dinámicas de aprendizaje y educación donde padres, alumnos y profesores se apoyan mutuamente.

Si algunos de los que leéis esto sois profesores me encantaría saber vuestra opinión y experiencia.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *