Poesía callejera

Raphael de la ghetto

gmaps Pokhara
gmaps Pokhara

Alabadas sean gmaps y Maps.me (app de mapas offline que funciona genial sólo con gps, gracias primo por la recomendación).

Ambas nos salvaron el culo a la hora de poder localizar con tiempo prácticamente cualquier sitio y lanzarnos a desgastar las suelas de nuestras zapatillas recorriendo hasta la esquina más recóndita.

Y ya fuera pateándonos las calles o disfrutando de las vistas desde algún café bar, en Pokhara tuvimos múltiples ocasiones de quedarnos con retazos de varios de los poetas urbanos improvisados.

Resultaba curioso encontrarte con esas frases que reflexionan sobre la condición humana rodeados del contraste que supone el empuje turístico que la ciudad parece buscar de manera desaforada, y la falta de infraestructura.

Unas calles que daban cuenta de una recogida de basuras poco menos que desaparecida en combate y de cierta sensación de dejadez generalizada en algunos servicios que aquí damos por sentado.

Poesía callejera
Poesía callejera

También paseando por Kathmandú y Phnom Penh, de las que iré hablando más adelante, podías encontrarte pequeñas grandes piezas de arte en forma de graffitis sobre paredes que parecieran estar esperando un estornudo para derrumbarse.

Paredes que en ocasiones daban cobijo a personas en riesgo de exclusión social o que formaban parte de barrios en los que resulta patente la brecha en la distribución de riqueza y la falta de políticas que lo corrijan (mucho más pronunciado en Camboya que en Nepal).

No es algo que no veamos aquí mismo también, de cerca. Para muestra un botón, muy grande, con la manifestación esta mañana de miles de jubilados por las calles de las principales ciudades españolas reclamando pensiones dignas.

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